Un año más nos encontramos un
elevado número de miembros del Club, para celebrar el almuerzo de Navidad.
Tenemos que hacer hincapié en que los que no asistieron fue por causas ajenas a
su voluntad, comidas de empresa, médicos, ausencia por viaje…… quizás debamos
plantearnos el celebrar este almuerzo especial con algo más de antelación,
evitando así la coincidencia con las comidas de empresa, el resto es muy
difícil de planificar, ya que como todos sabemos la Sanidad no te permite
elección, es el día que te toca y punto, o a esperar otro largo tiempo, que
nunca es recomendable.
Expuesto esto, pasemos al
almuerzo en sí.
En esta ocasión repetimos
restaurante y, más concretamente Le Brut del Hotel Shers Rivoli Rambles, donde
degustamos una entrada / aperitivo con:
· Calamares a la andaluza
·
Cogollos de lechuga con anchoas de Cantabria.
·
Langostinos cocidos
·
Jamón Ibérico
El primer plato, un clásico en
nuestra comida y en la cocina catalana.
Sopa de brou amb gallets de Nadal
Y como colofón;
Bullit del Caldo; carn de
vedella, pilota, orella i morro de porc, botifarra negra i blanca, gallina todo
acompañado de las típicas verduritas, zanahoria, patata, garbanzos, col.
Y para postres pirámide de chocolate
blanco con corazón de mango.
Turrones variados y barquillos
Todo ello regado con vino blanco,
tinto, cava, aperitivos y cafés
Nuestro querido Presidente tuvo unas emotivas palabras para quién ya no está con nosotros, para los que no han podido venir y, para todos nosotros, deseándonos una feliz Navidad y que lo mejor del 2015 sea lo peor del 2016 para todos.
El punto a este ágape lo puso la
llegada del Papa Charlie White, que al igual que el Dios Neptuno surgió de las
aguas para repartir regalos entre todos los presentes, como parece ser que no había
nadie que se hubiera portado mal (algo que me extraña), nadie se quedó sin regalo y nadie recibió carbón.
Para amenizar la sobremesa
nuestra centenario amigo Vicente nos entretuvo con un ejercicio de
mentalización que asombró a todos los participantes y que dejaron seco el
intelecto de nuestro amigo, que ahora deberá descansar unos días para recuperarse,
al igual que los astros del fútbol.
Creo que no sería justo terminar
este comentario sin agradecer a todo el equipo del Hotel comandado por nuestro
querido José Antonio que como siempre nos trataron de forma excepcional con su característica
simpatía, gracias a todos.

































